martes, 29 de diciembre de 2009

Aneliz Tina Edlice

"Tus ojos cambian de color de acuerdo al elemento que necesites en ese momento" Decía mi papá cuando tenía 5 años. Ese día mis ojos eran cafés, pues el elemento que más había usado era la tierra para ayudar a mi hermano Sam (que también controlaba la tierra) a que florecieran las plantas del jardín de el castillo. Esa era una tarde tranquila para todos, pero lo que no entendía era en dónde se encontraba Dayas que acostumbraba burlarse de mis intentos de hacer crecer a una flor, pues ayudar a mi hermano Sam era parte de mi entrenamiento para que un día pudiera controlar los cuatro elementos correctamente.
Dayas es mi alma gemela por así decirlo... cuando le pasaba algo malo lo podía sentir, fuera lo más mínimo o algo que le hiciera verdadero daño al igual que lo bueno. Cuando estaba feliz ambos lo compartíamos, estuvieramos separados o juntos, pero en ese momento había algo que le preocupaba, no solo le preocupaba... había algo que defendía todo lo que podía, no sabía que, pero atraje una ráfaga de viento hacia mí y volé hacia la torre más alta del castillo, pues ahí sentía su presencia... no era una experta en eso de usar el aire, pero tenía que saber que era lo que le pasaba a Dayas.

-¡Aneliz!!- me gritó Sam desde lo lejos- ¿Qué haces? ¡Aún no acabamos con tu entrenamiento!!

-¡Lo siento, pero algo pasa allá arriba!-contesté- ¡Dile a los demás!!

Sam, al escuchar esas palabras corrió hacia el castillo dejando a las flores marchitas.
Al llegar hasta lo más alto de la torre lo pude ver, sus ojos verdes me volteron a ver por un momento para luego voltearse y bajar la cabeza porque una bola negra se dirigía a su cabeza. Corrió rápidamente hacia lo que le había lanzado la bola, empezando así una pelea con aquel hombre vestido de negro de pies a cabeza. La pelea pasaba con tanta rapidez, de un momento a otra ya estaban en la esquina o uno tirado en el piso, pero siempre se recuperaban. Hasta que Dayas cayó.

-¡Aneliz!! ¡Por lo que más quieras no toques el piso!!- me gritó.

No le iba a hacer caso, tenía que salvarlo. Fui bajando lentamente y cuando toqué el piso sombras negras empezaron a salir del suelo, me rodeaban y Dayas empezó a sufrir más, saqué un llama de fuego del suelo para que me envolviera y esos seres no me pudieran tocar pero la pasaron como si huvieran anvanzado con normalidad. Atraje agua del lago del pueblo y los envolví con ella para lanzarlos, pero no era suficiente... se recuperaban. Levanté una muralla de piedra de la torre y lancé un remolino, me quedé allí pero los seres rompieron la roca después de un rato y uno de ello extendió su mano para tocarme, pero se cruzó Dayas y desapareció. Sam y los demás empezaron a llegar y yo desesperada lancé otro remolino con toda mi fuerza para que salieran volando todos aquellos monstruos que me habían quitado mi alma gemela. Todos salieron volando para desaparecer en el aire. Caí de rodillas y me desmayé, mi corazón estaba completamente vacio y mi dolor no me dejaba vivir, sentía que él aún existía, pero sabía que iba a ser muy difícil encontrarlo, tenía que entrenar lo más duro que pudiera para rescatarlo.


Esto se lo dedico a Violett, que me convenció de que podía empezar con esté blog...jeje

2 elementos importantes:

  1. Hola Aneliz jajja grax por tu dedicatoria esta increible tu historia jajja me gusto muuuucho jajaja bye bye bssssss ;D

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  2. Perdón por la letra, pero no sé que pasa. y muchas gracias Violett

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